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QUIEN CONTAMINA, PAGA

Los tiempos se vuelven difíciles para quienes dañen el medioambiente, ya sea intencionadamente o por negligencia. El pasado 30 de abril de 2007 todos los Estados miembros debían haber transpuesto ya la Directiva sobre responsabilidad medioambiental. Con ello, el principio de que “quien contamina paga” se convertirá por fin en realidad para todo el mundo.

Adoptada en abril de 2004, esta Directiva establece un marco para la responsabilidad medioambiental. Su principio fundamental es el de que las empresas o personas que contaminen deben pagar por el daño que causen; en otras palabras, han de prevenir o bien poner remedio a los daños medioambientales. Aunque novedoso en su enfoque, dicho principio ya se había formulado años atrás cuando en el año 2000 la Comisión Europea adoptó un Libro Blanco sobre responsabilidad medioambiental, como anticipo de esta Directiva. En dicho documento, aunque se reconocía que algunos Estados miembros ya contaban con una normativa específica para exigir responsabilidades y la limpieza de un sitio contaminado, se constataba igualmente que Europa carecía de un enfoque armonizado a este respecto. Para remediarlo, el Libro Blanco concluía que la solución ideal sería contar con una nueva Directiva marco comunitaria, que se basara en el principio de que quien contamina paga.

Y ‘pagar’ quiere decir justo lo que la palabra implica: a las personas que causen un daño al medio ambiente se les exigirá la responsabilidad económica por los gastos que origine la reparación. Y si existe riesgo o amenaza inminente de daño, los responsables estarán obligados a tomar las medidas preventivas necesarias.

Ámbito de aplicación

En términos generales, la Directiva se aplica a tres categorías de daño medioambiental:

y la contaminación de la tierra que produzca un riesgo significativo para la salud humana.